Escala de Ludwig: cómo identificar la calvicie femenina

Cuando una mujer empieza a notar que su melena pierde cuerpo, que la raya se abre más de lo normal o que el cepillo recoge más pelo de la cuenta, es normal que se asuste y que decida buscar ayuda para que su problema remita lo antes posible.

Las causas que la pueden estar provocando son muchas y muy diferentes, por lo que es fundamental someterse a un análisis pormenorizado para entender qué está pasando y actuar con criterio.

En este, es muy posible que el especialista en salud capilar recurra a la conocida escala de Ludwig, una guía visual que ayuda a identificar en qué punto está la caída del cabello en mujeres y, lo más importante, saber qué hacer en cada fase. Sobran, pues, los motivos para dedicarle unas líneas.

¿Sabías que…?

Según el último censo de la ISHRS (2025), el 15,3 % de los procedimientos quirúrgicos de restauración capilar se realizaron en mujeres, lo que muestra un crecimiento sostenido en la atención médica de la alopecia femenina. Además, el 38,3 % de los tratamientos no quirúrgicos también fueron solicitados por mujeres.

¿Qué es la escala de Ludwig?

Su origen se remonta a 1977, cuando el doctor Erich Ludwig, un dermatólogo que observó que la alopecia androgénica femenina seguía un patrón diferente al de los hombres.

Tal y como pudo comprobar en sus estudios, en esta, en vez de comenzar por entradas o coronilla, como ocurre con la alopecia masculina, la pérdida se concentraba en la zona superior de la cabeza, sobre todo en el centro.

También confirmó que su progresión se podía dividir en tres etapas que no debían tomarse como categorías cerradas, sino más bien como una referencia visual para entender el grado de calvicie y valorar qué tratamientos pueden ayudar en cada caso.

Etapas de la calvicie en mujeres según la escala de Ludwig

Los tres estadios en los que avanza la calvicie femenina, según la clasificación del doctor Ludwig, así como sus síntomas, zonas afectadas e impacto en la densidad capilar son estos: 

Grado

Síntomas principales

Zona afectada

Densidad del cabello

Grado I

Raya central ligeramente más ancha, pelo más fino.

Zona superior.

Leve pérdida.

Grado II

Adelgazamiento visible, raya más amplia.

Área afectada se expande.

Caída moderada.

Grado III

Zonas claras evidentes, poco cabello en la zona frontal y parietal.

Parte frontal y central.

Baja densidad.

La importancia del diagnóstico temprano en la calvicie en mujeres

Como solemos repetir a los pacientes en consulta, no se trata de obsesionarse con cada mechón que cae, pero sí de observar la evolución capilar.

¿Hasta qué punto es importante prestar atención al avance de la caída capilar? Bastante, puesto que detectar la zona afectada y conocer el estadio según la escala de Ludwig permite ganar tiempo. Y tiempo, en estos casos, significa folículos pilosos que aún están vivos y pueden responder al tratamiento.

Por contra, ignorar los síntomas que alerta de una caída anormal o intentar solucionarlo sin ayuda médica puede desembocar en una afectación que sea muy difícil —si no imposible— de revertir.

Tratamientos según el grado de calvicie en mujeres

Como ocurre con la calvicie masculina, desgraciadamente todavía no se ha encontrado una solución universal. Cada caso es distinto, por lo que se recomienda analizar caso por caso y diseñar una hoja de ruta ad hoc, en función del punto en el que te encuentres.

Ilustración educativa de la Escala de Ludwig que muestra tres etapas de la pérdida de cabello femenina: Grado I con pérdida leve en la parte superior del cuero cabelludo, Grado II con una pérdida de densidad visible en la línea media, y Grado III con pérdida avanzada y cuero cabelludo claramente visible. Cada etapa está representada por una mujer con ojos cerrados y cabello largo, y acompañada de una descripción en español.
Escala de Ludwig

Grado I

En este estadio, lo más importante es actuar con rapidez. Productos como el minoxidil, tónicos con principios activos, vitaminas y minerales e incluso procedimientos como la mesoterapia capilar, pueden marcar la diferencia. El objetivo en esta fase es frenar la caída antes de que avance.

Grado II

En cuanto se aprecia una pérdida de densidad visible, se recomienda combinar procedimientos como terapias médicas, ajustes hormonales si procede y tratamientos que apunten a la regeneración capilar para cada uno de los tipos de alopecia que existen.

Grado III

Cuando la luz del espejo atraviesa el pelo y muestra más cuero que cabello, es momento de plantearse opciones más definitivas. Es en este momento cuando se debe empezar a valorar la posibilidad de someterse a un trasplante capilar.

Una opción que muchas mujeres valoran, dado que, gracias al avance de las técnicas de injerto, es posible conservar el largo del cabello no trasplantado, lo que permite mantener el look y evitar cambios de imagen bruscos.

Si se elige bien el lugar y se opta por una clínica especializada en trasplante capilar en Istanbul como Aslı Tarcan, los resultados pueden ser tan naturales que solo tú sepas que has pasado por quirófano. Basta con echar un vistazo a las imágenes del antes y después para comprobarlo.

No ignores las primeras señales de la calvicie femenina, recuperar tu imagen depende de ello

El espejo no miente, pero tampoco dicta sentencia. Así que si notas que tu cabello ya no tiene el volumen de antes, no te resignes.

Pedir ayuda, hacerse una revisión capilar, conocer el grado según la escala de Ludwig… Todo suma. Lo más importante es actuar con información y rodearte de un buen equipo médico para ponerte manos a la obra cuanto antes y recuperar tu mejor versión.

Preguntas frecuentes sobre la Escala de Ludwig

¿La escala de Ludwig es solo para mujeres?

Sí. Fue diseñada para describir patrones femeninos de pérdida, que no coinciden con los masculinos.

En la mayoría de casos, sí. Si quedan folículos viables en el cuero cabelludo, hay margen. Si no, el injerto sigue siendo una alternativa válida.

Hay varios factores que provocan pérdidas de cabello en mujeres: genética, hormonales, antecedentes familiares, edad… No es culpa tuya, y sí es algo que se puede tratar.

Básicamente, la zona en la que empieza. En mujeres es más difusa, centrada en la zona superior, y suele respetar la línea frontal.